Grecia y Roma en la moda del siglo XX


Sonia, la modelo más querida de Vionnet, fotografiada
por George Hoyningen-Huene con uno de sus diseños.
Fueron muchos los grandes creadores del siglo XX que, para diseñar sus piezas, se inspiraron en épocas y estilos del pasado. Como no podía ser de otra manera, el mundo clásico de Grecia y Roma no pasó desapercibido para ellos. Veremos, de este modo, numerosas prendas contemporáneas de alta costura marcadas por esos drapeados de telas ligeras que tanto caracterizaron a la mujer de la Antigüedad Clásica.

Si bien ya habíamos visto una vuelta al clasicismo en diseñadores anteriores como el español Fortuny, en quien profundizaremos en una futura entrada, será a partir de la década de 1930, después de algunos ensayos en los años de 1920, cuando se convierta en un fenómeno digno de ser recogido dentro de la historia de la moda del siglo XX


Traje de noche, Madeleine
Vionnet,1935.
 La francesa Madeleine Vionnet será la encargada de iniciar este resurgimiento al tratar al cuerpo femenino como si de una figura escultórica se tratase. Para conseguirlo, se valió del drapeado, del corte al bies (en diagonal) y del uso de finos y fluidos tejidos como el crepé de seda. El famoso diseñador y fotógrafo Cecil Beaton diría de ella: “Creó vestidos griegos de un modo que los griegos jamás habrían imaginado. No había nada de arcaico en sus líneas. Todo cuanto Vionnet creaba se ceñía o caía de forma natural, y las mujeres vestidas por ella parecían esculturas en movimiento.
Diseños de Madame Grès de la década de 1960.
La revolución de Vionnet llegaría a su máximo esplendor bajo las manos de la parisina Madame Grès, en quien sin duda tendría un peso fundamental su formación inicial como escultora. Conocía bien los drapeados de las esculturas griegas y éstos los traslada a su obra creando lo que se ha venido a llamar en la terminología específica como Grès drapé. A través de materiales como el punto de seda o de lana fue creando pliegues que se sujetaban mediante cinturones o cintas, creando así cuerpos modelados por la tela como si de una estatua griega se tratase. A pesar de esta evocación de lo clásico, Grès proponía diseños modernos y a la vez cómodos para el cuerpo femenino, dotándolos de una intemporalidad gracias a la cual grandes diseñadores posteriores de la talla de Yves Saint Laurent se inspiraron en su obra.
Athena Pacifique, mármol romano de un
original griego del siglo IV a.C.. Museo del
Louvre. Claro ejemplo de drapeado griego
.

Esta fuerte tendencia hacia el clasicismo se mantiene con fuerza durante la década de 1940, con diseños tan elaborados como los de la diseñadora estadounidense de origen húngaro Eta Hentz, famosa por su colección de temática griega de 1943. En su diseño de la imagen vemos una adaptación a caballo entre la clámide griega y la palla romana, con unos bordes decorativos que recuerdan a los que se pueden ver en los ropajes femeninos que aparecen en las vasijas áticas.

Izquierda: Traje de noche, Eta Hentz, 1944. Derecha:
Fragmento de cerámica griega donde se puede apreciar
la banda decorativa en la parte inferior de la prenda.
Durante la segunda mitad del siglo esta corriente clasicista decae a favor de las nuevas propuestas, pero nunca se verá relegada al olvido absoluto. Son muchos los diseñadores contemporáneos que han seguido bebiendo del mundo clásico para crear sus colecciones, desde Alexander McQueen a Elie Saab o Donna Karan.

Hemos pretendido con la presente entrada hacer un  breve recorrido por una de las más fascinantes tendencias que se dan en la moda del siglo pasado, sin profundizar en la vida y obra de Grès y Vionnet, a quiénes se dedicará, dada su importancia, sendos artículos. 

Diseños de Donna Karan (izquierda) y Elie Saab (derecha) inspirados
en la Grecia clásica.





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