Arte, moda y museos. Un reto para el siglo XXI.

El siglo XXI ha supuesto, sin duda alguna, un nuevo reto para el mundo de la moda y del arte: la musealización del traje. ¿Por qué se ha dado este fenómeno ahora y no antes? La respuesta es fácil. La moda como tal ha existido siempre, pero la tendencia de grandes diseñadores de renombre es algo ligado exclusivamente al siglo pasado. 


Interior de una de las salas del Fashion Museum de Bath (Reino Unido)
Surge en el siglo XX la idea del diseñador como genio creador. Del mismo modo en que los grandes pintores de las primeras décadas de siglo se encargaron de hacer progresar el nuevo arte mediante muy diversos movimientos vanguardistas, los diseñadores se ocuparon de hacer lo mismo con la moda. Igual que no podemos entender todo el arte del siglo XX sin conocer antes “Las Señoritas de Avignon” de Picasso, tampoco podemos comprender en su totalidad la evolución de la moda en la última centuria sin pararnos antes en los diseños de Poiret, Lanvin o Schiaparelli. Pero, ¿qué hacer con esas piezas clave para la historia de la moda? La solución ha sido la misma aplicada al arte: musealizarlas. 


   Una de las salas de la exposición dedicada al disñador  Hubert de Givenchy
 en el Museo Thyssen-Bornemisza. 

Sin embargo, nos topamos aquí con la siguiente cuestión: ¿Musealizar un objeto implica elevarlo directamente a la categoría de arte?. Es aquí donde muchos expertos discrepan, pues siguen considerando que por muchas prendas que llenen algunos de los grandes museos la moda es y seguirá siendo una artesanía. Un interesante artículo publicado por El País reúne algunas de estas opiniones a favor y en contra de si el diseño de la indumentaria es o no una manifestación artística. Lo sea o no, lo cierto es que la moda es creatividad, es diseño, es belleza y es estética. Campos, todos ellos, en los que cualquier historiador del arte está más que acostumbrado a moverse. Por mucho que sea una artesanía, no podemos negar que el análisis que hacemos cuando vemos un Balenciaga es puramente artístico. 



Exposición sobre Yves Saint Laurent en la Fundación Mapfre de Madrid,
La progresiva presencia de la moda en los museos ha sido especialmente visible en el pasado año de 2014, con exposiciones de prestigio como la dedicada a Charles James en el Metropolitan de Nueva York o a Givenchy en el Thyssen de Madrid. Precisamente este 2015 contamos con exhibiciones que homenajean a dos grandes figuras de la moda: la dedicada a Alexander McQueen en el Victoria & Albert Museum de Londres y la que conmemora los diseños de la mítica Jeanne Lanvin en el Palais Galliera de París. Si bien a nivel popular la exposición de Givenchy del pasado año parece haber supuesto un punto de partida en este campo del arte y la moda en nuestro país, lo cierto es que no hay que olvidar que en España ya contamos con una trayectoria en este tipo de exposiciones como son la retrospectiva que dedicó la Fundación Mapfre a Yves Saint Laurent en 2011 o, mucho más anterior, en 2004, la de Pertegaz en el Reina Sofía. En cuanto a los criterios museográficos, son estos los mismos aplicados en las exposiciones sobre pintura: o bien siguiendo las distintas etapas creativas del diseñador, o bien por temáticas de su obra. 
Exposición "Alexander McQueen: Savage Beauty"
 en el Victoria & Albert Museum.

Nos hemos referido en el párrafo anterior a las exposiciones sobre moda llevadas a cabo en museos o centros de arte. Son estas exhibiciones las que muestran esa progresiva entrada de la moda en el ámbito puramente artístico. Muy diferente es el caso de los museos de moda, de los cuales podemos encontrar uno o varios ejemplos en la mayor parte de países occidentales: Museo del Traje (España), Museo Cristóbal Balenciaga (España), Museu Nacional do Traje (Portugal), Musée de la mode de la Ville de Paris (Francia), Museo de la Moda (Chile), The Museum at FIT (Estados Unidos), Fashion Museum of Bath (Reino Unido). Estos son algunos de los múltiples museos de moda que se extienden por todo el mundo, si bien a veces, además de encargarse de la obra de los grandes genios, se dedican en buena parte a la historia de la vestimenta desde un enfoque antropológico, histórico o sociocultural. 


Por delante queda un largo camino que puede suponer, a la larga, la introducción definitiva de la moda en las colecciones permanentes de los museos de arte. Basta con irse al catálogo online del MET de Nueva York y comprobar cómo los diseños de indumentaria ocupan buena parte de la colección fija del museo. ¿Veremos algún día diseños de Óscar de la Renta mientras paseamos entre los lienzos de alguna pinacoteca española? Quizás, en un futuro no muy lejano, no suene tan descabellado. 

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